President of the Human Rights Commission of Saudi Arabia Bandar al Aiban, attends the Universal Periodic Review of Saudi Arabia by the Human Rights Council at the United Nations in Geneva, Switzerland, November 5, 2018. REUTERS/Denis Balibouse

Asia Occidental.-Arabia Saudita dijo este lunes a Naciones Unidas que procesará a los responsables del asesinato del periodista Jamal Khashoggi en su consulado de Estambul, mientras numerosos países occidentales presionan para que se realice una investigación creíble sobre su muerte.

Bandar Al Aiban, el responsable de la delegación del gobierno saudita en la primera revisión de la ONU del historial del reino en cinco años, escuchó peticiones de más de 40 países, entre ellos Estados Unidos, para que se llevara a cabo una investigación exhaustiva y una serie de reformas en materia de derechos humanos.

Dijo a la audiencia que el rey Salman había dado instrucciones al fiscal general saudí para «proceder con la investigación de este caso de acuerdo con las leyes aplicables» con el fin de establecer los hechos y «llevar a todos los responsables ante la justicia».

«Con respecto al fallecimiento del ciudadano Khashoggi, nuestro país está comprometido a llevar a cabo una investigación justa y todas las personas involucradas con ese crimen serán procesadas en el sistema de justicia», dijo Aiban al final de la sesión de medio día.

Aiban no dio detalles sobre el estado o el paradero de los 18 ciudadanos saudíes detenidos en relación con el caso y se negó repetidamente a responder a las preguntas de los periodistas sobre ellos, diciendo: «El caso todavía está bajo investigación, como saben … creo que mi declaración fue muy clara».

Los hijos de Khashoggi exigieron este lunes la devolución del cuerpo del columnista del Washington Post y crítico con el gobierno saudí, quien desapareció en el consulado el 2 de octubre.

Las autoridades saudíes insistieron inicialmente en que Khashoggi había salido del consulado, después dijeron que murió en una «operación clandestina» no planificada. El fiscal del reino, Saud al-Mojeb, dijo posteriormente que fue asesinado en un ataque premeditado.

«Condenamos este asesinato premeditado», dijo el encargado de negocios de Estados Unidos, Mark Cassayre, en las conversaciones de Ginebra.

«Es esencial una investigación exhaustiva, concluyente y transparente realizada de acuerdo con garantías procesales y cuyos resultados sean hechos públicos», dijo.

Muchas delegaciones occidentales pidieron a Riad que aboliera la pena de muerte y el sistema de tutela masculina sobre las mujeres, y que limitara la definición de «terrorismo» en la ley, para que los que realizaran críticas de forma pacífica no fueran procesados.

Aiban, presidente de la comisión oficial de derechos humanos de Arabia Saudita, dijo que el reino se esforzaba constantemente por promover y proteger los derechos humanos «impulsados por los principios y disposiciones honorables de la sharia islámica y los valores tradicionales de nuestra sociedad».

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