San Ysidro.-Más de 200 elementos de Custom and Border Protection se colocaron sus máscaras de gas, enarbolaron sus escudos y montaron una cerrada muralla humana a lo largo de todos y cada uno de los carriles de la garita de San Ysidro y arrojaron granadas de humo y bombas de alta intensidad para ensordecer.

Se trató del segundo simulacro de cierre en el puerto de entrada más transitado del mundo, con miras a prepararse para un eventual cruce en estampida hacia territorio estadounidense.

Y es que desde el arribo de las caravanas migrantes, los ánimos se han tensado en los puntos de cruce entre Tijuana y San Diego, al grado en que el pasado 25 de noviembre se registró un cierre que no fue ningún ejercicio y por el que miles de automovilistas quedaron varados de uno y otro lado de la frontera.

El cielo era surcado por helicópteros de los cuerpos de protección fronteriza, apoyados por drones silenciosos que también mantenían vigilancia sobre la franja divisoria.

También aquellos que intentaron cruzar por el acceso peatonal tuvieron que soportar la espera durante poco más de media hora mientras se llevaba a cabo el ejercicio, similar al del pasado 22 de noviembre y al del 2 de diciembre en la garita de Otay, a los que precedió un cierre de 6 horas durante la madrugada del 19 de noviembre para reforzar con malla metálica y alambre de concertina, el área de cruce entre ambos países.

Desde entonces, los tiempos de espera se han disparado conforme el movimiento de los grupos migratorios, y la actividad comercial en las inmediaciones se ha desplomado a medida que los ciudadanos fronterizos y los visitantes se abstienen de cruzar al vecino país.

Con información de Excélsior

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