Blanco y negro

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Por: Dr. Antonio González González…

La vida, en general, posee un sinfín de claroscuros, de grises, en una gama infinita de tonos.

Pero existen determinadas áreas en las que solamente hay la opción del blanco o del negro.

En la lealtad, por ejemplo, sólo hay blanco o negro, es decir, se es o no se es leal. Es por ello, que más que ser leales a una persona, debemos ser leales a nuestros principios. Ello nos obligará a nunca traicionar y a decidir si continuamos o no haciendo equipo con determinado personaje, cuando éste se desvíe de los valores esperados.

Igual la honestidad. Quien deliberadamente roba un peso, igual robará un millón si se le presenta la oportunidad. Quien es honesto, no habrá oportunidad o tentación que lo haga flaquear.

La verdad o la mentira participan también de este universo. No hay medias verdades o medias mentiras. Quién miente a sabiendas, aquí y en China, es más falso que un billete de tres pesos.

Pero los mexicanos somos tan indiferentes, muchas veces, tan cándidos y además tenemos memoria de corto alcance e ingenuidad de largo metraje, que queremos creer que robar poquito no es tan malo, que mentir es tolerable o que la lealtad es aceptación a ultranza, etc.

El derecho, por ejemplo, sólo se tiñe de blanco o de negro, por ello, por sobre éste, se levanta la justicia que sí puede tener matices en función de los agravantes o atenuantes de determinado hecho.

No es lo mismo robar por vicio, que hacerlo por extrema necesidad, o retirarle nuestra lealtad a quien nos desencantó que traicionarlo por conveniencia.

Ambas son conductas indeseables y aunque representan dilemas que nos pueden llevar a tomar decisiones erróneas, verlas a la luz de la ética y la moral, puede eliminar confusiones y ayudarnos a acercarnos más a la justicia dándole objetividad a nuestras decisiones.

La vida es compleja, simplificarla adoptando parámetros éticos que nos lleven a practicar la verdadera moral es la forma más objetiva de clarificar cualquier ambigüedad.

Es evidente que verdaderos mexicanos han transitado por caminos indeseables a causa de esa ambigüedad, válido es reconocerlo y corregir el rumbo.

En el largo plazo, nadie se ha arrepentido por apegarse a principios y sí, muchos lo han hecho cuando en algún tramo de su vida, se alejaron de éstos.

La deshonestidad, falsedad o mezquindad, cobra factura en algún momento; en cambio, lo contrario, tarde o temprano paga generalmente con creces.

Hoy es tiempo de sumar, de reconocer errores y arrimar el hombro para construir juntos ese México de justicia, de honestidad, solidaridad y sinergia que podría antojarse utópico si solamente vemos la lejanía de la meta, ignorando que por larga que sea la caminata, se avanza un paso a la vez.

Vamos por ese México de vanguardia, por ese México que nos han hecho creer es inalcanzable, por ese México de unidad, dignidad y progreso.

Hacer de nuestra nación una mejor patria es misión de todos y cada mexicano.

Por un México digno y unido

Gracias

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