Cienfuegos, vínculos que “queman”

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Por: Álvaro Aragón…
El gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, se reunió el 16 de septiembre del 2019 con funcionarios de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). En el encuentro celebrado en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública participó el entonces representante del despacho de la Embajada de Estados Unidos en México, John S. Creamer, así como el director de la DEA, Uttam Dhillon.

El gobernador aseguró que se les planteó que “ayudaran” a que Sinaloa fuera excluida del warning (la alerta de EU a sus ciudadanos para que eviten viajar a Sinaloa). El semanario Río Doce detalló que la reunión estuvo encabezada por el gobernador Quirino Ordaz, junto con los comandantes Maximiliano Cruz Ramos, de la Novena Zona Militar, Carlos Ramón Carrillo del Villar, de la Tercera Región Militar, y representantes de la Guardia Nacional y la Secretaría de Marina y que el gobierno de Sinaloa planteó trabajar un convenio de colaboración sobre capacitación y tratar de retirar las alertas de viaje para el estado a los ciudadanos estadounidenses.

El general preso y Mazatlán 

Bajo una investigación de la DEA y preso en los Estados Unidos acusado de manufactura, distribución e importación de heroína, cocaína, metanfetaminas, marihuana y lavado de dinero, el caso del General Salvador Cienfuegos Zepeda cala en el mundillo político estatal por su “articulación” con la estructura de seguridad pública de Sinaloa y porque pudiera alcanzar niveles de “manejo político electoral” en el proceso 2021.

Con “filtraciones” y presencia en Sinaloa desde el 26 de enero de 1974 en que inició la Operación Special Enforcement Activity in Mexico, para combatir el tráfico de opio y heroína en Sinaloa y de marihuana en Guerrero, la agencia estadounidense se adjudica la investigación del “Caso Cienfuegos”. Al ex titular de la Sedena también se le atribuye haber “abierto las puertas” de la Plaza Mazatlán a grupos delictivos de Nayarit.

Localizada en Ciudad de México, la MCCO (Mexico City Country Office) es la oficina principal de la DEA en México. Cinco oficinas regionales alrededor del país asisten a MCCO en la lucha contra el narcotráfico. Estas oficinas están localizadas en Guadalajara, Hermosillo, Mazatlán, Mérida y Monterrey.

Desvinculación “en caliente” 

Señalado antes del inicio de la actual administración estatal como el “padrino de bodas” del gobernador Quirino Ordaz y Rosy Fuentes, el general Salvador Cienfuegos Zepeda cobró fama aquí por sus constantes giras y su presencia en reuniones familiares en Mazatlán.

En Primera Plana, el 1 de agosto del 2016, el periodista Miguel Alonso Rivera, describió la amistad del General Cienfuegos y el General de División Luis Ángel Fuentes Álvarez, padre de Rosy Fuentes de Ordaz, esposa del gobernador y presidenta del DIF estatal.

En el artículo “Espíritu Público/la semilla del General”, el analista político precisó que el General Fuentes Álvarez fue, al igual que Cienfuegos, director del Honorable Colegio Militar. “Fue entrañable amigo del secretario de la Defensa”, escribió: “prueba de esa amistad que los unía es que el general Cienfuegos fue padrino de boda de la hija del general Fuentes. Por esta razón, Rosa Isela Fuentes Chávez y Quirino Ordaz Coppel siempre han contado con la cercanía y el cariño del general Cienfuegos”.

A cuatro años de distancia, el gobernador negó que el exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, sea su padrino de bodas, aunque admitió que lo conoce desde hace mucho tiempo y tuvo con él una relación de aprecio, reconocimiento y de mucha coordinación en lo institucional.

Ordaz Coppel aseguró que siempre ha sentido gran cariño por el Ejército debido a sus vínculos: su suegro fue el general de división Luis Ángel Fuentes Álvarez, sin duda un militar muy querido, respetado y reconocido en las filas de las Fuerzas Armadas.

En una breve entrevista que tuvo lugar durante una gira de trabajo por el municipio de Guasave, Quirino Ordaz Coppel afirmó que tuvo una buena relación con Cienfuegos Zepeda, como la tiene con el actual titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval.

La coexistencia poder civil y militar 

La detención del General Salvador Cienfuegos tiene sus implicaciones políticas no medidas en Sinaloa, pero si calibradas, por su peso electoral, por los estrategas en seguridad nacional y del área política del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Una primera evaluación arroja que el Poder de Cienfuegos se diluyó y que ya no garantiza el “enlace” con los altos mandos de la Sedena y que su encarcelamiento obliga a la restructuración de mandos en los cuerpos de seguridad pública de la entidad.

El presidente López Obrador aseguró que él no aceptó las “sugerencias” del secretario saliente, el general Cienfuegos, en la sucesión de la Sedana, y optó por el general Luis Crescencio Sandoval González, un oficial de caballería interesado en romper los pactos de complicidad entre la élite castrense y las autoridades civiles.

Sin embargo, la señal Obrador no ha sido decodificada en Sinaloa: los recomendados por Cienfuegos siguen imperturbables en sus cargos.

No son pocos los Generales que han sellado alianzas en las zonas o regiones militares con los gobernadores, creando cotos de poder impenetrables, con ayudantías militares en las estructuras del Poder civil o haciéndose cargo directamente de la seguridad pública y la investigación de delitos del fuero común.

A raíz de la detención del general, el gobernador Quirino Ordaz se desvinculó “en caliente” de cualquier relación tormentosa con Cienfuegos y rechazó que no lo colocó en el punto más elevado de su corte nupcial, pero la sospecha persiste porque la “coordinación institucional” que dice tener con el Ejército, con reducidos resultados en el combate al crimen, es complicada y poco entendible por la sociedad sinaloense, rehén de grupos delictivos con presencia territorial a todo lo largo y ancho de la entidad.

Los fuegos de la seguridad  

Apenas dos días después de la toma de posesión de Quirino Ordaz se informó como bombo y platillo de la llegada de los “primeros” mil 200 elementos militares a la entidad.

El General Salvador Cienfuegos mandó así una señal de “cariño” a Sinaloa. Los soldados llegaron con la encomienda de reforzar la maltrecha seguridad: el 30 de septiembre de 2016 en Culiacán, cinco militares fueron asesinados por un grupo armado que emboscó al ejército para rescatar a un delincuente.

En el homenaje de cuerpo presente a los caídos, Cienfuegos advirtió que el Ejército iría “con todo, con la ley en la mano y la fuerza que sea necesaria” para enfrentar a los criminales ante lo que catalogó como “una afrenta al Ejército”. Calificó a los delincuentes de “enfermos, insanos, bestias criminales con armas de alto calibre”.

De inmediato, inmerso Sinaloa en un repunte de la violencia, el secretario de la Defensa Nacional planteó al gobernador Quirino Ordaz una estrategia fallida ya en otros sexenios: colocar a militares en puestos clave de la seguridad pública estatal y de ser posible en cada uno de los ayuntamientos.

Ordaz nombró a Genaro Robles Casillas, un general con más de 40 años de servicio, en la Secretaría de Seguridad Pública, y al teniente coronel Cristóbal Castañeda Camarillo, como su segundo al mando. Sergio Piñeiro Camacho, también teniente coronel, tomó posesión como subsecretario de Estudios, Proyectos y Desarrollo.

Con el escenario perfecto y para justificar la inversión en materia de seguridad pública, Quirino Ordaz imprimió publicidad para hacer creer a la sociedad que ahora sí se atacaría de frente y de perfil a los grupos criminales. Fue así que en marzo del 2017 llegaron otros 300 soldados para alcanzar en el 2018 la cifra total de 3 mil 200, con un costo anual para el gobierno estatal de 115 millones de pesos por el pago de alimentación, hospedaje, viáticos necesarios y estímulos económicos de entre 3 mil y 8 mil pesos. El gobernador destinó 36 millones de pesos más en la compra de armamento y ocho vehículos blindados tipo DN XI.

Después vino la caía de Robles Casillas, quien fue sustituido por otro recomendado por Cienfuegos, el General Inocente Fermín Hernández Montealegre que «dirigió» la Secretaría de Seguridad Pública del Estado del 16 de julio del 2017 al 1 de diciembre de 2018.

El gobierno estatal apresuró la compra de dos aviones no tripulados (drones), con un costo de 72.1 millones de pesos a la empresa Hydra Technologies de México. El acuerdo de adquisición de los drones se hizo junto a otros dos que implicaron la construcción de una base militar en El Sauz, en Culiacán, con un costo de mil 53 millones – 313 del ISSFAM-, y un centro de operaciones meteorológicas, en Mazatlán, ambas pagadas por el Gobierno estatal y entregadas a la Sedena.

La base “estratégica” militar El Sauz es ocupada ahora por la Guardia Nacional; los vehículos blindados y los drones permanecen en la Secretaría de Seguridad Pública, bajo el mando del teniente coronel Castañeda Camarillo, quien ocupa el lugar que “calentaron” los Generales Genaro Robles e Inocente Fermín Hernández.

Con todo y la “inteligencia” y la operación militar, Sinaloa es un infierno. El crimen organizado mantiene el control territorial y los grupos delictivos de todos los calibres, secuestran, asaltan, extorsionan, plagian mujeres, asesinan y tienen sembrados cadáveres y osamentas en cientos de tumbas clandestinas…

La herencia de Cienfuegos es puro fuego, llamas que queman e incomodan…

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