Los Mochis, Sin.- A tres años de la captura de Joaquín Guzmán Loera en la ciudad de Los Mochis, la casa que habitó sus últimos momentos en libertad se encuentra convertida en un basurero.

Aún se puede observar los estragos de aquel enfrentamiento que dejó como saldo además de la captura de «El Chapo” y de «El Cholo Ivan”, la muerte de cinco hombres al servicio de los líderes del nombrado cártel de Sinaloa

La esquina que conforman el bulevar Jiquilpan y Río Quelite del fraccionamiento Las Palmas, está acordonada con algunos mecates y cintas de seguridad remendadas en medio de una inmensa basura de hojas y empaques de fritangas y botellas de plástico.

La casa de El chapo, como se le ubica y conoce a este inmueble, está resguardada por un solo policía preventivo y de vez en cuando se observan rondines de patrullas  por ese sector.

Lo que en su momento se convirtió hasta en un atractivo turístico por personas que venían desde otras entidades y hasta del extranjero, luce en estos momentos como una guarida de roedores y otros animales.

Mientras en Nueva York se lleva el juicio en contra de Guzmán Loera, en Los Mochis sus habitantes aún cuentan con asombro que jamás imaginaron que el hombre más buscado del mundo pudo haberse escondido en este lugar que de aquel 8 de enero del 2016 a tres años de distancia, la basura, el polvo y los estragos de la lluvia han deteriorado “la casa de El Chapo”.

 

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