Ártico.- Luego de figurar como el cuarto año más cálido jamás registrado, el 2018 es el segundo cuya temperatura fue la más calurosa en el Ártico.

Un informe de la Administración Oceánica y Atmosférica señala que el calentamiento global ha causado severos efectos durante el año en curso, destacando la reducción de hielo en la región.

Desde que se comenzó a llevar un registro de las condiciones climáticas, en 1900, la NOAA (por sus siglas en inglés) ha registrado que el 2016 fue el más cálido con una temperatura de 1.7 ºC y un calentamiento dos veces más rápido que el promedio mundial.

Anteriormente, de septiembre a marzo se formaba en el Ártico el hielo, pero conforme pasan los años, dicha temporada es menor, produciendo hielo menos espeso. El llamado “hielo viejo”, con más de cuatro años, se ha reducido un 95 por ciento en los últimos 33 años.

Datos de la NOAA señalan que hay deshielo prematuro de verano en los mares de Beaufort y Chukchi, así como un derrame de 25 por ciento más de agua en seis ríos de Eurasia, durante el verano boreal de 2017.

El calentamiento continuo de la atmósfera y el océano árticos está causando grandes cambios en el sistema ambiental, en formas predecibles y sorprendentes“, señala la agencia.

El deshielo ha provocado que las poblaciones de caribúes y renos salvajes de la tundra hayan disminuido desde mediados de los años 90. Ello porque dichas especies son aptas para el frío, no para los parásitos, pulgas y enfermedades del calor.

Otra consecuencia es que las temperaturas cálidas ayudan a las algas rojas tóxicas a penetrar en aguas donde los peces y mariscos pueden envenenarse.

Los datos recopilados en la última década muestran claramente que existen múltiples especies de algas tóxicas en la cadena alimentaria del Ártico en niveles peligrosos y es muy probable que este problema persista y empeore en el futuro“, indica la NOAA.

Con información de AFP / Ivan Couronne / López Dóriga Digital

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