El cruel y sangriento Sinaloa

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Fatídico año el 2020 para la justicia a favor de las mujeres. Se imponen las armas de fuego y las blancas, las calcinaciones, el estrangulamiento y  las contusiones en el terror feminicida

Pierden todo en la hoguera. Un impacto metálico termina con su infierno terrenal. El filo de una hoja les arrebata los recuerdos. La vida no es vida. No, ni mínimamente es eso para ellas.

Los puños y otros objetos contundentes las marcan. La asfixia las persigue. Son los feminicidios en Sinaloa. Los datos del terror contra las mujeres. El arrebato y la ineficacia de las autoridades de procuración de justicia.

La lumbre, la ignorancia, los cuernos de chivo, los cuchillos. Todo ciega la verdad.

Feminicidio en motel de Culiacán.

Devenir

El histórico de incidencia feminicida en la entidad parece ser estimulante, pero no. El terror sube. Escala la crueldad.

Durante el 2016 la FGE registró 45 víctimas de feminicidio. Para el 2017 casi se duplicó y alcanzó los 84 casos.

En el 2018 la cifra fue de 49, en el 2019 se redujo a 39 y en el 2020 el decremento fue aún mayor para reportarse de manera oficial, de acuerdo a datos de la Fiscalía General del Estado, solo 27 feminicidios.

El inicio del 2021 fue de pánico: 8 casos hasta febrero.

Hallazgo de Cecilia Guadalupe.

La lumbre

La oscura purificación es una canallada. Así pretenden aplicarla presuntos feminicidas en la entidad.

De acuerdo a una solicitud de información de la FGE se cometieron con datos oficiales 27 feminicidios en Sinaloa en el 2020, de los cuales 10 fueron con arma de fuego,  6 con arma blanca, 4 por contusiones, 2 por asfixia y 5 por calcinamiento.

El fuego quiere borrar rastros y dimensiona el nivel de crueldad con el que se les arrebata la vida a algunas mujeres.

El recuento es tétrico. La muerte empezó temprano el 2020.

El 12 de enero, lo que deja el fuego en la piel de una mujer fue encontrado en un predio usado como basurero clandestino de la capital en el sector Lomas de San Isidro.

El 19 de abril, cerca de una zona de cribas del Poblado El Polvorín de la Comunidad de Mojolo se localizó el cuerpo sin vida y calcinado de la maestra Delia Michelle, de 30 años de edad, originaria Sonora, pero que vivía en Culiacán.

En el mes de julio la perversidad hizo su aparición. Lidia Andree de 18 años sería asesinada y calcinada presuntamente por sus amigas y su cuerpo aparecería en un baldío de la colonia el Barrio. La FGE expondría la presunta responsabilidad de Paola Nereyda “M” y Erandi Abigaíl “M” en la comisión de los actos constitutivos de delito por la desaparición y muerte de la joven.

Recién tierno el mes de septiembre, no traían buenas noticias. En su primer día localizaban los cuerpos de dos adolescentes asesinadas a balazos y carbonizadas. Sus restos aún ardían en el ejido El Huizache, perteneciente a la sindicatura de Costa Rica.

Perfil serial

Su vida dio un giro de luces. Tras permanecer 13 días en un naufragio y al ser rescatado por elementos de la Marina en las aguas de la Isla de San José, frente a La Paz y la Isla Espíritu Santo, Chayo el Pescador, pasaría unos años después a ser Rosario Alfonso “R”, la imagen del horror.

La Fiscalía dice tener elementos para involucrarlo en 4 feminicidios. Estuvo a unas horas de morir por deshidratación en septiembre del 2015 y desde enero del 2020 permanece en la cárcel por el supuesto delito de 4 mujeres entre 2018 y 2020.

Los nombres que lo siguen entre otros son el de Ana Karen, Cecilia, Melissa y Lucía Mariana. Los métodos distintos: asfixia por estrangulamiento, contusiones y degollamiento con arma punzocortante.

Justicia para Lidia.

¿Naufragio mental?

La muerte de Ana Karen pudo establecer no un patrón en los asesinatos, pero sí una relación con las muertas de parte de Rosario Alfonso, según versiones de la autoridad.

La construcción de un “feminicida serial” fortalecería la eficiencia del equipo de la Fiscalía General del Estado. Por el contrario desechar ese perfil provocaría un caos al interior de la institución que mantiene una presión social inusual.

De acuerdo a las imputaciones acreditadas a la causa penal 481/2020, Rosario Alfonso podría estar relacionado con el caso de Cecilia Guadalupe “B”, de 22 años, localizada sin vida el 19 de diciembre de 2018 en un canal de riego de la sindicatura de Costa Rica.

La segunda causa penal por la que se formuló imputación corresponde al feminicidio de Lucía Mariana “M”.

La joven de 17 desapareció el 11 de diciembre de 2019 cuando se dirigía al Santuario de Guadalupe en la Lomita en Culiacán, y fue localizada sin vida envuelta en un plástico 5 días después en un camino de terracería que conduce al Campo Militar El Sauz, ubicado en la sindicatura de Costa Rica, al sur de la capital.

El cuarto caso en el que la Fiscalía General del Estado implicó a Rosario Alfonso, es el del asesinato de Melissa Angélica “E” de 24 años y originaria de Elota.

Su cuerpo fue encontrado en una de las calles del panteón municipal de la colonia 21 de Marzo, de Culiacán el 18 de diciembre del 2018.

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