Elecciones

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Por: Dr. Antonio González González…

Este año se decide el destino de México, recibiremos andanadas de mensajes en favor y en contra de uno u otro aspirante a cada uno de los altísimamente codiciados puestos de elección popular.

Las campañas, son como el noviazgo, cada quien presenta su mejor cara, hasta consumado el matrimonio, comienza a aflorar el verdadero ser.

Cada candidato presentará la cara que cree le gusta al electorado, por ello, tomar la mejor decisión no es sencillo, difícil vencer la tentación de sólo escuchar lo que deseamos escuchar.

Difícil atrevernos a evaluar con objetividad, hechos, la hoja de vida de cada pretendiente y cualquier otro indicio que pueda ser un atisbo de la real personalidad de quien se nos promete, para, más allá de partidos, escoger a las personas que consideremos, nos vayan a servir mejor.

Tal vez deberíamos cerrarle la puerta a los obsesionados con el pasado, esos no tienen capacidad para gestionar el presente y menos para planear el futuro.

Igualmente, a quienes reparten culpas a diestra y siniestra, esos están tan vacíos que no poseen argumentos para defender sus propios proyectos o peor aún, tal vez ni proyectos estructurados tengan.

Habrá quienes se concentrarán en atacar a sus contendientes, esos no tienen el valor de comprometerse con sus electores y una vez obtenido el codiciado voto, muy probable se concretarán a agachar la testa para conseguir el siguiente puesto.

Otros más, se colgarán de su partido para lograr su objetivo. Ellos serán incondicionales a la línea que les marquen ignorando las necesidades e intereses de la ciudadanía que les dio su encomienda.

Algunos vivirán en un país de fantasía en el que todo está bien, son maestros de la mentira y más falsos que un billete de tres pesos, no tienen metas que superar y sólo buscan perpetuar su estatus actual, sin corregir nada, sin mejorar nada, es más, sin ver la realidad concreta.

No faltarán los que nos consideran menores de edad y nos falten al respeto suponiendo que aún creemos en la caperucita roja, ofreciendonos la luna y las estrellas, con la seguridad que no pondremos en tela de juicio su capacidad para cumplirnos.

Decidir no es fácil, pero de lo que hagamos o dejemos de hacer, dependerá nuestra vida, y más grave aún, la vida de nuestros menores.

Hagamos lo suficiente por México, hagamos lo necesario por el progreso, hagamos lo obligado por la familia, hagamos todo por la vida.

Por un México digno y unido.

Gracias.

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