Estadio Covid-19, Quirino y sus proyectos

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De Mazatlán para el mundo: satíricamente, para mandar una lectura de su inconformidad silenciosa pero ruidosa, el pueblo –excluyendo a hoteleros y restauranteros-, motejó al nuevo estadio de fútbol como el “estadio Covid-19”. El coronavirus, con el relajamiento social, amenaza con provocar una mortandad en el puerto. 

El gobernador Quirino Ordaz Coppel manda señales a la sociedad sinaloense, que escapa ya al trance hipnótico del discurso goebeliano del funcionario sanitario Hugo López- Gatell, de que él, en lo particular, se mueve en tres vertientes y su “Estadio Covid-19”, en medio de la infernal e indomable pandemia del coronavirus:

1.- El proceso electoral 2021: El mandatario estatal vive el riesgoso juego de querer imponer candidato al gobierno de Sinaloa y dejar en el Congreso Local a diputados locales que le cuiden la “espalda presupuestaria” y sus negocios hoteleros. El gobernador busca dos diputaciones federales, una para una mujer que vele por los intereses del sector turístico del sur de la entidad. Conforme se acercan la publicación de la convocatoria para las elecciones del 2021, mengua la “fuerza” y la credibilidad de Quirino Ordaz. Las fuerzas vivas comienzan a alzar la voz y a reclamarle su “falta de atención real” a los problemas que enfrentan los sectores primario, secundario y terciario de la economía estatal.

2.- La revisión de sus cuentas públicas y el Presupuesto de Egresos 2021 que quedará “pactado” en septiembre del 2020: los diputados de Morena pretenden crecer “a costillas” del Jefe del Ejecutivo Estatal “destazándole” los presupuestos 2018 y 2019. El plan inicial de los integrantes de la 4T es “atarle las manos” en el gasto de comunicación y propaganda exigiéndole que responda por la inversión de más de 3 mil millones de pesos en la proyección de su imagen personalizada. Quirino tiene encima a la Auditoría Superior de la Federación y corre el riesgo de perder los controles de la Auditoría Superior del Estado y del Consejo Estatal de Acceso a la Información Pública, por aquello de que la convocatoria 2021 deberá publicarse a más tardar el 15 de septiembre. Ese mes el Tercer Piso comenzará a oler a cadaverina. Muerto el rey, viva el rey. Si Quirino Ordaz logra un buen Presupuesto de Egresos 2021, estaría en condiciones de negociar la salvación de su pellejo. Nada más su cuero.

3.- No perder su relación y supuesta “amistad” con el Presidente Andrés Manuel López Obrador: El gobernador de Sinaloa forma parte de los gobernadores “alineados” a las políticas públicas dictadas por el inquilino de Palacio Nacional. Quirino dejará en el 2021 el gobierno de Sinaloa y Obrador mandará hasta el 2024. Hay planes turísticos ambiciosos en Mazatlán: enemistarse con el Presidente sería tanto como cancelar proyectos de avanzada como el de la construcción de una nueva Terminal de Cruceros Turísticos y otras obras de infraestructura. Si bien la pandemia paralizó a la actividad hotelera y gastronómica, en menos de tres años Mazatlán ha sido privilegiado con cientos y cientos de millones de pesos en obras que le dan valor agregado a la actividad turística. No se sabe si en el “pacto” trabado por Quirino Ordaz Coppel y AMLO va o no incluido el PRI y sus actores políticos, para alinearlos al Proyecto Morena 2021 en Sinaloa.

¿Y el azote de la pandemia? ¿De qué tamaño es el interés del gobernador en contener y lograr disminuir al máximo el número de muertos por el flagelo del coronavirus? Son pobres las lecturas que envía el gobernador en materia de Salud Pública. A estas alturas, en que los riesgos de contagio son mayores por el “reventamiento” de la cuarentena y de la Sana Distancia, el mandatario estatal no logra coordinar un frente, sociedad-gobierno, para responder a la catástrofe. El número de contagiados y muertos sube día y día.

El bien de las personas, su salud y supervivencia son los valores más importantes que Quirino Ordaz Coppel tiene la obligación de proteger; el avance de la pandemia y el número de muertes y el brote de otros problemas grave en los sectores de la agricultura, la pesca, la ganadería, los comercios medianos y pequeños, los restaurantes, el alza de la tasa de desempleo y la reactivación de la violencia en Sinaloa, amenazan con resquebrar las estructuras del gobierno estatal y “descuartizar” el equipo quirinista.

La supervivencia política de Quirino Ordaz Coppel depende, no de su “amistad” con el presidente Andrés Manuel López Obrador, sino en el refrendo de su ejercicio de gobierno, en la salvaguarda de la integridad de los ciudadanos y en la búsqueda del bien común, no en darle rienda suelta a sus ambiciones y proyectos personales. La vida de los sinaloenses de cara a la pandemia del coronavirus no deriva de los ejercicios futboleros y turísticos del mandatario estatal, sino de una política de Salud Pública, rápida y eficaz, que impida un mayor número de contagios y muertes.

El “Estadio Covid-19” en Mazatlán es el paradójico símbolo de la indolencia gubernamental ante la pandemia. Es prueba de la inversión gubernamental para fortalecer la economía de un grupo de “inversionistas” privados del ramo de la gastronomía y la hotelería. Ordaz Coppel convirtió la promoción del fútbol profesional en una prioridad y en un ejercicio de gobierno en tiempos de crisis. Punto.

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