La generación de riqueza

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Por: Dr. Antonio González González…

La generación de riqueza es, o debería ser, progreso colectivo. Pero no siempre es así.
Cuando la riqueza es selectiva, la que se genera para ser concentrada sin límites éticos ni humanos, es perversa, inmoral y se da en un escenario del “YO” en el que se gesta una lucha entre quienes la generan y quienes la acumulan.
Es la riqueza obtenida a costa del planeta, de otra persona, en donde cada quien defiende sus intereses, sin considerar los del otro.
Se pretende ignorar que la supervivencia de uno depende del otro, que existe lógica interdependencia entre ambos. Se pasa por alto que, en cualquier empresa, el patrón depende del trabajador, en la misma medida que el trabajador depende del patrón.  El uno no podrá existir sin el otro.
Comprender y aceptar esta premisa, es arribar al escenario del «NOSOTROS» en el que la lucha por progresar será en equipo, todos tras el mismo objetivo, todos por salvar su fuente de trabajo.
Al final del día, esta generación de riqueza, que es acotada, ética, moral, no solamente representa un seguro en épocas de zozobra, sino que engendra un espíritu generalizado de impulso para el progreso y a mediano y largo plazo, un mayor beneficio colectivo. Riqueza para el empresario y riqueza para el resto del equipo de trabajo.
En cambio, la riqueza inmoral, la desmedida, es de corto aliento y alto riesgo.
El patrón a defenderse, viendo solamente por sus intereses, y los empleados resentidos, buscando también la manera de obtener algún beneficio compensador, a veces utilizando medios ilícitos como robar, engañar, simular, etc.
El México del cambio, de unidad y dignidad, no solamente se circunscribe al ámbito político, comprende una cultura de solidaridad, empatía, respeto y participación.  Una cultura que rechace la simulación, la corrupción, el abuso, la injusticia. En la que impere el derecho, la productividad, el trabajo y la educación. Una educación que trascienda, tanto las paredes escolares, como la instrucción y la información mismas.
Cambiar a México es romper anacrónicos modelos de conducta y desempeño, es construir nuevos paradigmas a partir de lo anterior, es darle vuelta a la hoja y comenzar, sumando experiencias pasadas, a escribir la historia de la patria nueva.
Hacerlo ya, es labor de todos y de ya. Llevamos décadas esperando que otros lo hagan y si seguimos así, moriremos engañados.
Cambiemos a México, cambiémoslo ya.
Por un México digno y unido.
Gracias.

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