La gota y el colibrí

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Por: Dr. Antonio González González…

¿Quién te crees que eres? Llevas más de dos años insistiendo a diario sobre tu loca idea de un México digno y unido y no veo que logres nada. Decenas de mensajes de odio inundan a diario las redes. Muchos líderes, gente con voz invita a luchar unos contra otros ¿quién te crees que eres?

Me dijo un amigo, hace unos días.

Yo sólo, torpemente, logré balbucear que intentar hasta lo imposible, es mejor que declararse derrotado.

Pero en mi intimidad me pregunté si después de cerca de 800 mensajes, más o menos distintos, enviados directa y diariamente a cada uno de más de 700 contactos, además de la difusión en fb, en YouTube, en la radio y ocasionalmente en la tv ¿habré logrado algo?

No lo sé, me contesté, pero sí sé que lo seguiré intentando, eso es lo menos que le debo a mi México, a mi familia y a mis amigos.

Recordé el trillado, pero siempre válido, ejemplo de la gota de agua, que con su perseverancia y constancia logra horadar la roca.

Igual recordé el viejo cuento del colibrí que intentaba apagar el incendio de su bosque llevando una y otra vez en su pico una gota de agua.

De manera amigo, que, aunque haya logrado poco, insistiré e insistiré, como lo hace esa gota de agua que no se pregunta si logra algo cada que con su suavidad golpea la dureza de la roca, o como ese pequeño colibrí que hacía su parte para apagar el gran incendio que consumía su hábitat.

No me declararé derrotado, ni aún derrotado; jamás me sentiré vencido, ni ya vencido. Provengo, como todos los mexicanos, de madera de triunfador y así me sentiré por lo que me quede de vida. El sólo hecho de poner un granito de arena para construir el pedestal en el que debe estar mi grandiosa nación, honra.

Aquí seguiré, desde la trinchera en la que me coloca la vida, deseando hacer más, aunque no pueda y seguramente pudiendo hacer menos, pero negándome a ello, siempre invitando a quien pueda y quiera, a hacer su parte en beneficio de esta, nuestra gran nación.

No ignoro que pocos me hacen el favor de escucharme, que a muchos fastidia mi insistencia, pero bajar la guardia, dejar de intentarlo, es negarme a mí mismo.

Sólo pretendo hacer mi parte, como en el cuento del colibrí. Si cada mexicano lo hiciera, otro México entregaríamos, llegado el momento.

Por un México digno y unido.

Gracias, muchas, pero muchas gracias.

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