La libertad

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Por: Dr. Antonio González González…

La libertad, históricamente ha sido construida por los inconformes, por los que se atreven a pensar por sí mismos, por los que no se someten, por los que están dispuestos a abandonar su nicho de confort para arribar a un mejor estadio.

La libertad es un bien frágil, que más que limitarse con rejas de acero que aprisionan el cuerpo, se limita con otras rejas más amenazadoras, aunque menos tangibles, que no aprisionan al cuerpo, sino al espíritu.

Rejas como el conformismo, la comodidad, la apatía, el miedo a perder las migajas que caen de la mesa de los sutiles carceleros; rejas como el temor, a veces inconsciente, a reflexionar, a discernir, a utilizar el libre albedrío.

Son las rejas, que nos convierten en nuestros propios prisioneros, en celadores de nosotros mismos.

Nos atamos a nuestras dependencias, nos sometemos a la prisión que nos esclaviza con prebendas y el temor a perderlas.

La libertad genera riqueza de pensamiento y esta genera prosperidad, por lo que nunca existirá la prosperidad verdadera sin libertad.

Y tampoco habrá libertad verdadera si no hay autosuficiencia personal.

Quien depende de alguien o de algo, no es, ni será libre.

Hacer de México una nación libre, es lograr la libertad de cada mexicano, esa libertad que nos permita dejar de creer lo que nos dictan, para creer en nosotros; la libertad de pensamiento y obra que invariablemente va hermanada con la responsabilidad.

Tal vez llegó el momento de renunciar a la comodidad de la dependencia, a la costumbre de aplaudir acciones sin analizarlas. La libertad que encontramos en el camino de aprender a detectar y desarrollar nuestras vocaciones, a dejar de auto boicotearnos y aprovechar nuestras potencialidades para mejorar con ello nuestro nivel de vida sin depender de otros.

Eso es dignidad, porque indigno es estirar la mano para recibir lo que no ganamos con nuestro esfuerzo. Claro que no se trata de negar apoyo a las clases desprotegidas, por el contrario, se trata de ayudarlas de verdad, para el presente y para el futuro, de ayudarlas a que logren esa necesaria autosuficiencia que les permita, justamente ser libres.

No, no es sólo prosa trasnochada, es el único camino viable para de verdad trascender nuestros eternos obstáculos.

Hagamos de México una nación libre, digna y unida.

Si queremos, podemos.

Por un México digno y unido.

Gracias.

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