Ciudad de México.- Es un honor para mí estar aquí con ustedes, junto con funcionarios del Gobierno Mexicano y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito porque reconocemos la necesidad de trabajar conjuntamente para fortalecer las instituciones de seguridad y de procuración de justicia en México.
Coincidimos con la administración del presidente López Obrador para atender la violencia de género y los feminicidios porque cada ciudadano debe tener la certeza de que sus garantías serán protegidas.
La violencia de género es un reto que afecta a muchos países y que nos lastima a todos como sociedad. En el mundo, más de una de cada tres mujeres será víctima de violencia en algún momento de su vida, sufriendo agresiones físicas o psicológicas, abusos y lastimosamente, la muerte.
Es posible hacerle frente a este fenómeno cuando los gobiernos y la sociedad trabajamos conjuntamente y, por ello, el Gobierno de los Estados Unidos tiene una estrategia global en materia de violencia de género, enfocada tanto en la prevención como en la respuesta, así como para empoderar a las mujeres y a las niñas.
Este diplomado es precisamente el resultado del trabajo coordinado entre el Gobierno de México, las Naciones Unidades y la Embajada de los Estados Unidos, así como el deseo de los gobiernos estales para profesionalizar su labor policial y contar con oficiales especializados como Primeros Respondientes en la prevención y la investigación en casos de violencia de género y feminicidios.
Gracias a este tipo de capacitación que hemos desarrollado con el Gobierno de México y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en coordinación con los estados, no solo se capacita a los oficiales de policía sino también al personal que labora en los centros de respuesta inmediata en materia de violencia de género y a quienes intervienen en la prevención de la violencia de género y la atención a las víctimas. Este programa reconoce que la violencia de género no es un asunto privado, sino algo que afecta a la comunidad.
Al igual, colaboramos en la identificación de la violencia en distintos estados y, a través de los Centros de Justicia para las Mujeres, trabajamos coordinadamente con estrategias para atender a la violencia de género y para capacitar a las mujeres para evitar que las agresiones contra ellas pudieran derivar en su muerte.
La seguridad es uno de los temas en los que la cooperación es más cercana entre México y los Estados Unidos ya que de ambos lados de la frontera sabemos que ninguno de nuestros países puede estar seguro si el otro no lo está.
Una muestra de nuestra cooperación es el Grupo de Alto Nivel de Seguridad Estados Unidos-México que iniciamos en agosto para desarrollar un enfoque de seguridad integrado. Así como las visitas del Fiscal General de los Estados Unidos a México en diciembre y el pasado 16 de enero, en las que se reunió con el presidente López Obrador y su Gabinete de Seguridad, para continuar con el trabajo coordinado.
Por ello, me da gusto que la Iniciativa Mérida sea el punto de unión para el trabajo conjunto entre México y los Estados Unidos, y que, gracias a su flexibilidad, pueda adaptarse para atender las prioridades estratégicas de ambas naciones, como es el tema que hoy nos une, la erradicación de la violencia de género.
Ningún país puede tener prosperidad ni desarrollo si no cuenta con un sólido Estado de Derecho, respeto a los derechos humanos de cada persona y seguridad, particularmente, de sus grupos más vulnerables.
Proteger los derechos de las mujeres y su bienestar, beneficia al desarrollo nacional. La participación económica de las mujeres va de la mano del crecimiento de cualquier país y, por ello, proteger sus derechos y prevenir la violencia de género y los feminicidios, contribuye a la prosperidad.
Les felicito por este esfuerzo conjunto y, creo de todo corazón, que en la medida en la que sigamos trabajando de forma coordinada podremos vencer cualquier desafío.

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