Las cuentas alegres de Aurelia y Casimiro

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Cuando a inicios de semana la presidenta municipal de Guasave, Aurelia Leal dio a conocer que gestionarían ante el gobierno federal una inversión de 2 mil 500 millones de pesos para el municipio de Guasave, muchos se mostraron escépticos ante la cuantiosa cifra que buscan ejercer durante el 2019.
Ahora se sabe, por voz del diputado federal Casimiro Zamora Valdez que efectivamente vienen 2 mil 300 millones de pesos para el municipio, los cuales se aplicarán principalmente en pavimentos, obras de drenaje y agua potable.
A simple vista la inversión pudiera parecer irrelevante comparada con las inversiones que se realizan en otras zonas del estado y del país, pero habría que decir que desde el 2010 a Guasave se le ha regateado obra en la proyección de inversión del Presupuesto de Egresos de la Federación.
Solo por citar un ejemplo habría que recordar en el 2015, el entonces legislador federal Jesús Antonio López Rodríguez le reclamó al gobernador Mario López Valdez que porqué a Guasave se le habían asignado solo 200 millones de pesos, cuando para Ahome el presupuesto alcanzaba los mil 400 millones de pesos.
Ojalá y que efectivamente se cumpla con este pronóstico de gasto, porque al menos en pavimentos y en drenaje todavía falta mucho por hacer.
Sin fuerza política, sin recursos y ahora con la amenaza de que el Congreso del Estado cancele las cuotas que a chaleco les cobran a los ejidatarios, así se encuentran las organizaciones campesinas de Sinaloa cuyos líderes lloran lo que no supieron defender en su momento.
Las declaraciones que está haciendo Alfredo Rosales Gámez, secretario general del Comité Municipal Campesino Número 8 de Guasave en el sentido de que el gobierno federal amenaza con quitarle 30 mil millones de pesos al presupuesto de los 72 mil millones que se asignaron al campo el 2018, efectivamente son muy preocupantes.
Sin embargo ahora los cenesistas no están en condiciones de emprender una verdadera defensa del sector primario porque no tienen recursos y lo peor ni siquiera gente que crea en sus proyectos.
Tal vez pudieron hacerlo cuando casi eran parte del mismo gobierno, porque una cosa es cierta, los comités campesinos se utilizaron como trampolín político desde donde sus líderes brincaban a diputaciones, presidencias municipales y hasta regidurías, como lo intento con resultados adversos Rosales Gámez a mediados de este año.
En los nuevos tiempos, a las organizaciones campesinas les tocará jugar como un ente de oposición y seguramente el papel que desarrollen de aquí al 2021 definirá las posibilidades de que regresen a la jugada, o bien, que queden fuera de las estructuras de gobierno.

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