Cada día es más abundante la literatura científica sobre el enorme poder de la industria de bebidas endulzadas y alimentos ultraprocesados para poner a su servicio a los gobiernos y evitar cualquier política de salud pública que afecte sus intereses.

El video que ha circulado en las redes, que extrae las declaraciones de diversos presidentes de la región, es una muestra del poder que ha desarrollado una empresa cuyo producto se ha convertido en un riesgo a la salud. Los presidentes latinoamericanos hablan de su sabor, de que su consumo es una muestra de desarrollo, de que las carreteras permitirán a la población consumir este producto. La situación es paradójica, mientras los presidentes elogian el producto, el consumo de esta bebida se relaciona con el sobrepeso, la obesidad y la diabetes. Hay que recordar que la región latinoamericana es una de las que sufre una de las mayores epidemias de estas enfermedades.

Entre los artículos científicos recientes sobre el tema está el publicado por Health Policy and Planning de la Universidad de Oxford que se enfoca en el papel que ha jugado la empresa Coca Cola en bloquear las políticas de salud pública, gracias a su influencia directa con los presidentes, con los legisladores y a través de muchas otras estrategias.

En su presentación, el artículo señala que “una de las razones por la cual la epidemia industrial de obesidad y diabetes ha florecido en México tiene que ver con la habilidad de Coca Cola de influir negativamente en las decisiones de los políticos para no darle prioridad a las políticas contra las enfermedades no transmisibles (ENTs), desarrollando diversas estrategias políticas para impedir la posibilidad de políticas más agresivas”.

El artículo “Coca-Cola’s political and policy influence in Mexico: understanding the role of institutions, interests and divided society” de Eduardo J. Gómez, del Departamento de Desarrollo Internacional del King’s College de Londres, señala que a pesar de los programas de prevención de enfermedades no transmisibles (ENTs) introducidos en México “Coca Cola continua con éxito influenciando negativamente en las políticas contra las ENTs, así como a la investigación científica que vincula el consumo de sus productos con las ENTs…Coca Cola se mantiene exitosa por la forma tan fácil en que los líderes industriales tienen acceso al congreso y las instituciones burocráticas, apoyando a presidentes, mientras obstaculizan la movilización civil”.

Eduardo J. Gómez, investigador del Departamento de Desarrollo Internacional del King’s College de Londres, señala el importante papel de Vicente Fox, expresidente de México, que mantuvo fuertes relaciones con esta empresa a la que sirvió durante varios años y a la que favoreció en su mandato. Menciona como esta empresa mantuvo puertas abiertas, además de en presidencia y el congreso, en la Secretaría de Salud, Secretaría de Economía, Cofemer, etc. Sin duda, desde las recomendaciones sobre bebidas que realizó la Secretaría de Salud en 2008, generando una fuerte respuesta en contra por parte de las refresqueras, hasta la administración de Peña Nieto, la industria influyó en la mayor parte de las regulaciones y normas. Con Peña Nieto se llegó al extremo de que las regulaciones, como el etiquetado frontal y la publicidad dirigida a la infancia, fueron diseñada por COFEPRIS consultando a la industria y excluyendo a los institutos nacionales de salud.

Con el cambio de gobierno, con la entrada de López Obrador, varias de las puertas en el poder ejecutivo ya no quedaron abiertas para la industria y ya no ejercen un control determinante en el congreso. El propio Presidente se ha manifestado en la necesidad de prevenir estas enfermedades con una buena dieta, señalando el daño que genera el consumo de estos productos.

Sin embargo, con su poder económico convertido en político, estas corporaciones han encontrado buenos aliados en algunos legisladores de Morena, en otros del PAN -que en general han estado con ellos- y en la propia oficina de la presidencia.

Como lo explica Eduardo J. Gómez del King´s College, esta influencia negativa que impide llevar adelante políticas exitosas contra las epidemias de obesidad y diabetes es una de las causas principales de que México se encuentre en esta condición y de que la catástrofe en salud pública se agudice aún más. Veremos si el poder político se mantiene independiente del poder económico, la salud está en juego.

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