Muchos políticos quieren pero no dicen nada

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Durante muchos años he sostenido que la principal función del Estado es garantizar la vida y los bienes de la población que lo habita asegurando el libre ejercicio de los derechos y estableciendo los medios y los incentivos virtuosos (no perversos) para el cumplimiento de las obligaciones generando un entorno propicio para la vida, la producción y el trabajo; en una sana convivencia las funciones del Estado, los trabajadores y los patrones y la formación de personas de bien.
De unos años acá, he participado en las redes sociales interactuando y expresando mi pensamiento y compromisos enviando mensajes e interactuando con quienes piensan igual o me critican (la mayoría de las veces sin argumentos en esa actitud “testimonialista” de sólo decir aún sean infamias) o bien en colaboraciones “periodísticas” como esta.
Pues bien, en un momento en que los dueños de los medios de comunicación y muchos empleados de los mismos o “blogueros” se acomodan al mandato o gusto del “gobernante” en turno alejándose de su función primordial (informar con veracidad) valdría la pena se recrearan en la película de Steven Spielberg “The Post” (Los Oscuros Secretos del Pentágono), y los votantes entendieran que lo que valen son las ofertas claras, realizables y que crean mejoras para el corto, mediano y largo plazos en lugar de cómicos de campaña o famosos basados en la frivolidad o la dádiva con recursos ajenos, vale la pena recordar algunos temas.
Si bien el Estado debe atender y establecer un entorno en el que se cumpla y haga cumplir la ley preservando la vida y los bienes de las personas, debe entender de los asuntos económicos de los ciudadanos y de cualquier persona y participar oportunamente para que se produzcan bienes y servicios que satisfagan las necesidades de la población en abundancia generando riqueza y que la misma sea re distribuida de tal manera que se atienda con prioridad a los más débiles creando la infraestructura que permita dar oportunidades de desarrollo a estos segmentos de población y que tengan calidad de vida.
Los ciudadanos deben ejercer sus derechos sin amenazas del Estado o de cualesquier otro tipo de agrupación respetando el derecho de terceros y bajo mecanismos que la propia ley les otorgue.
Los trabajadores y los patrones no deberán ser coartados en su libertad de “asociacionismo”, y la definición de sus dirigencias deberá ser siempre por voto individual, universal y secreto, con libertad de movimiento y de conformidad a sus intereses: Basta de que a sindicatos empresariales se les permita moverse libremente en aras de sus intereses y a los dirigentes sindicales de trabajadores se les enjuicie legal o “mediáticamente” por buscar mejores condiciones de vida para los trabajadores representados.
Las contribuciones deben, todas, tener una base legal y no ser el Estado el colector de prebendas de diferentes organizaciones pues ello no es la función de aquél y ello sólo genera corrupción (cuotas a organizaciones que no a todas); tampoco se deben cobrar “aportaciones voluntarias” de ningún tipo ya que la ley establece los impuestos, los derechos y los aprovisionamientos y los mismos deben ser fiscalizables. Fin a cobros obligados en pago de impuestos prediales y de otro tipo sean municipales, estatales y federales, bajo conceptos de “apoyo social, deporte, etcétera” y fin al abuso de condicionar el pago de lo que la ley establece si no se pagan estas abusivas, absurdas e ilegales “aportaciones”.
Los gravámenes a bienes inmuebles deben ser establecidos en función de la capacidad de pago y el valor de la propiedad y no ser basados en esquemas de demagogia y clientelismo como se da el caso de descuentos por ser pensionados cuando que hay pensionados multimillonarios o con tres pensiones que verdaderamente deben y pueden pagar el impuesto predial de sus mansiones sin descuento alguno; así también acabar con aquellos que tienen tres casas a su nombre y en las tres reciben el “descuento” cuando lo que debe ser es que exista una valoración de pago en aquella primer casa (habitada) y un coste adicional para la “segunda” o “tercer” casa, sucesivamente, de tal suerte que deje de esconderse al fincateniente en estos mecanismos perversos y regresivos que quitan oportunidades de ingreso al Estado para trasladarlo a oportunidades de los más débiles.
Se debe de dar protección a la persona y a su núcleo o célula más importante: la familia. Sin embargo, cuando se haya procreado irresponsablemente o bien los progenitores o tutores no cumplan la función formadora del menor para que el día de mañana sea un ciudadano de bien, el Estado debe apartar de ese medio a los menores sustrayéndolos de las personas irresponsables pues el bien del menor es y debe ser tutelado como prioridad.
Se debe tener certeza y seguridad jurídicas inclusive en la realización de garantías o bien en las obligaciones patronales. Los fondos de pensiones de la burocracia deben ser absolutamente sanos financieramente, claros y trasparentes en las aportaciones y en el manejo de los mismos. Ya basta de que ese esquema siga siendo el hoyo negro manipulando información y otorgando prestaciones sin fuente de financiamiento al infinito.
Las regulaciones y montos de gasto en jornadas electorales debe ser absolutamente cambiado mirando a la reducción sustantiva del mismo, así como el otorgado a los partidos políticos los que deben buscar mecanismos de aportaciones y cuotas de recuperación con actividades que le sean atractivas al votante y, también, si bien deben tener un mínimo de afiliados distribuidos regionalmente, no deben tener la obligación de establecer una burocracia en todos los rincones del espacio geográfico de competencia (municipio, entidad federativa, país) ya que la misma no justifica su existencia, es costosísima con cargo a los impuestos y genera distorsiones en el proceso electoral y el día de la jornada misma. Los “tiempos oficiales” que tienen un costo muy elevado y por tanto son “ingresos” que no se obtienen, deberán reducirse y distribuirse equitativamente y no premiando a aquél que ganó porque tuvo mayor capacidad de engaño: las ideas tienen el mismo valor y los partidos son partidos, ni más grandes ni más chicos, y un día el votante elige por uno o bien por otro.
La educación debe ser orientada, en las escuelas públicas, a que la persona domine un oficio que le permita un trabajo digno en el evento de no continuar al grado de licenciatura, ampliar la educación técnica y, las licenciaturas, a aquellas áreas que demanda el mercado laboral y la vocación económica regional y mundial.
La procuración de justicia, el sistema carcelario, la ciencia e investigación, la promoción, el turismo, serán tema de otra colaboración.
¡Muchas gracias y sean felices!
cardenasfonseca@hotmail.com
www.manuelcardenasfonseca.mx
@m_cardenasf

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