O se salva Quirino o “salva” a Zamora

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Por: Álvaro Aragón…
A un mes de distancia de que se celebren las elecciones, el gobierno de Quirino Ordaz Coppel maniobra para no aparecer en el debate electoral, pese a que está metido hasta el cuello en la promoción de la campaña del candidato del PRI-PAN-PRD, y le apuesta al silencio y al “acercamiento” con los medios de comunicación para que lo defiendan ante el virtual desprestigio que le acarreará la bancarrota del gobierno de Sinaloa y el presunto desvío de cientos de millones de pesos del erario estatal. 

La campaña de Mario Zamora se sustenta en el carísimo “prestigio” publicitario de Quirino Ordaz y en la estructura humana del gobierno del estado, usada como plataforma operativa y de avanzada. El gobernador enfrenta el dilema de salvarse él de posibles demandas electorales y penales o seguir siendo el pivote del proyecto del PRI-PAN-PRD, el cual va en plena caída libre. Sobreviene la certeza de que Zamora “no prendió” y la teoría de que el Ejecutivo del Estado lo sostiene como posible “moneda de cambio” en Palacio Nacional y en el CEN de Morena.

Estratégicamente, el mandatario estatal continúa manipulando a algunos de los candidatos al gobierno de Sinaloa de los partidos átomos y alimenta la “nómina de comunicación” para fustigar al candidato del Morena-PAS, Rubén Rocha Moya, y a su principal aliado, el dirigente estatal del PAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda; hasta ahora el “golpeteo” había logrado mantenerlo “alejado” de los reflectores, sin embargo, las demandas electorales contra funcionarios de primer nivel de su gabinete lo “jalan” al escenario electoral en calidad de primer protagonista que debe rendir cuentas. 

En el primer debate electoral, cuyo tiempo lo “devoraron” las acusaciones armadas en el Tercer Piso del gobierno del estado contra Rocha y Cuén, el golpeteo impidió a otros candidatos no domados por el gobernador centrar acusaciones de corrupción contra la administración estatal como símbolo de la corrupción del gobierno del PRI y su aliado, el PAN. En el segundo debate que organiza el Instituto Estatal Electoral la figura de Quirino Ordaz podría ser el tema central a tratar por los candidatos, dada su injerencia en el proceso y los casos de corrupción estatal que le brotan en el Congreso del Estado y lo atractivo que resulta para la Unidad de Inteligencia Financiera y la Fiscalía General de la República involucrarlo en actos de corrupción por su cercanía con el ex presidente Enrique Peña Nieto.

Personal de la UIF y de la FGR tienen posada su vista en funcionarios del gabinete estatal y en el propio gobernador Quirino Ordaz Coppel por su conexión con los hermanos Arellano, “clientes” de la Unidad de Inteligencia Financiera y del Sistema de Administración Tributaria -SAT- por encabezar un complejo consorcio de más de 100 empresas reales y “firmas fantasmas”, cuyo origen del dinero no es del todo clara. Sobre Quirino pesa la denuncia de Iniciativa Ciudadana y de diputados de Morena por el uso indebido de más de mil 200 millones de pesos en “gastos” de publicidad y propaganda y compra a granel de encuestas de imagen. 

El gobernador Quirino Ordaz Coppel ha venido perdiendo el control del escenario político que al principio mantenía “en un puño” colocando incluso candidatos pluris en los diferentes partidos pequeños con la esperanza meter por la vía de “votación mínima” a su gente en el Congreso Local, pero el proyecto no funcionó; los partidos y sus candidatos no convencen al electorado, reportándose, además, traiciones y desbandadas en estos institutos políticos en los 18 municipios.      

El propio candidato del PRI, Mario Zamora Gastélum, desarticula el proyecto de Quirino Ordaz llevándose a algunos dirigentes municipales y candidatos de partidos átomos; otros trabajan en las sombras o abiertamente para el proyecto Morena-PAS. 

Si el soporte de la campaña de Mario Zamora es la supuesta “buena imagen” de Quirino y el trabajo electoral de sus funcionarios de primer nivel, algunos ya bajo la lupa de la Fiscalía Especial de Delitos Electorales, es natural que el gobernador tenga que “comparecer”, sin presencia física, en el debate electoral que viene, y en el Congreso del Estado donde siguen saliendo a flote posibles actos de corrupción del mandatario. 

Inmerso en el proceso comicial y demandas electorales que tocan las puertas del Tercer Piso, Quirino Ordaz está metido, por otro lado, en un verdadero aprieto ya que sus finanzas son un galimatías y por donde quiera le saltan irregularidades en la aplicación de recursos públicos generado reacciones en su contra de la población porque la inversión pública únicamente se nota en Mazatlán, en obras suntuosas y estadios, y en el resto de los municipios priva el olvido y el «discurso tapadera” para ocultar la falta de ejercicio gubernamental en la solución de todo tipo de problemas.   

En fin: el próximo debate del IEE podía poner al gobernador “a parir cuates”…

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