Culiacán, Sin.- El icónico Mercado Salvador Alvarado, o coloquialmente conocido como el «Mercado de las Flores», en Culiacán de llegar a ser un recinto en ruinas, gracias al impulso y determinación de sus locatarios con el apoyo de la Secretaría de Obras Públicas del Gobierno del Estado ha resurgido como un nuevo referente para el consumidor en la capital Sinaloense.
Con cerca de medio siglo de existencia y una gran cantidad de historias y vivencias dentro del recinto comercial, el Gobierno del Estado en coordinación con los locatarios impulsaron la remodelación y hoy es un digno espacio en el centro de Culiacán.
Ubicado en Av. Domingo Rubí, entre C. Ángel Flores y C. Antonio Rosales, hoy cientos de personas acuden al lugar a procurar sus arreglos florales, yerbas medicinales, artículos esotéricos e incluso a degustar la rica gastronomía que ahí se oferta.
Para Marco Antonio Torres Ochoa, locatario por más de 30 años en el lugar, y vendedor de productos esotéricos, resaltó que en un principio la remodelación les cayó por sorpresa, pues no sabían a ciencia cierta que pasaba, pero a como fueron pasando las cosas, el comerciante explicó que todo fue para bien de los interesados.
Por su parte, Francisco García, cliente asiduo al mercado de Las Flores resaltó que por un tiempo se alejó del lugar por las malas condiciones que imperaban allí, destacado que desde muy chico sus padres lo llevaban a comer tacos en el lugar, resaltando que una vez que vio las mejoras en el lugar, decidió volver a recordar tiempos de su infancia, convirtiéndose en un cliente frecuente de las loncherías que ahí se ubican.
El Mercado de las Flores fue fundado en 1970, anteriormente era conocido como Mercado Juan Antonio Vizcaíno, actualmente son aproximadamente 30 locatarios que se encuentran distribuidos en los diferentes locales comerciales del recinto.
Es de resaltar que la Secretaría de Obras Públicas del Gobierno del Estado, se encuentra comprometida con responder a las necesidades más apremiantes de la sociedad y el Mercado de las Flores era una acción ineludible que se tenía que concretar a fin de empatar con la armonía urbana que, ya ostenta el centro histórico en esa zona de Culiacán, pues el embellecimiento urbano de Sinaloa es de las principales encomiendas del gobernador Quirino Ordaz Coppel.

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