Quirino Ordaz y la “rebelión” contra la alianza PAS-Morena

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Por. Álvaro Aragón…

Por más larga, corta, retorcida la manera con la que se cuente la historia, debe conocerse la verdadera secuencia de sucesos que provocó que un reducido grupo del Movimiento Regeneración Nacional -conocido como la “tropa loca” de René Bejarano- se pronunciara en contra de la eventual alianza entre Rubén Rocha Moya, candidato de Morena a gobernador, y el Partido Sinaloense, de Héctor Melesio Cuén Ojeda.

Es un hecho de que el más interesado en derrumbar el pacto encaminado a fijar una candidatura común PAS-Morena es el gobernador Quirino Ordaz Coppel, presionado por el Grupo Atlacomulco que lo llevó al Poder Estatal, por una franja del sector empresarial y el CEN del PRI, que le exigen que imponga en la alianza PRI-PAN-PRD un candidato con las posibilidades de ganar.

Sobre el gobernador corre la versión/sospecha de que su plan es entregar la Plaza Sinaloa a AMLO/Morena. Quirino lo ha negado y le urge así mandar una señal de que no cederá la entidad a López Obrador. Hasta donde se sabe ya “siembra” pleitos entre los grupos de Morena e intenta romper cualquier pacto Morena-PAS.

Traiciona Quirino a AMLO 

En la ciudad de México, allá en Palacio Nacional y Morena todo es praxis política. Quirino, a quien el mandatario de la nación lo ha distinguido con su amistad, traiciona a AMLO ya que mantiene en su gabinete a dos de sus enemigos: en la SEPyC, a Juan Alfonso Mejía, operador del empresario de “Si por México”, Claudio X. González, que le declaró abiertamente la guerra a Obrador, y a Francisco Frías en el ICATSIN, sí, aquel Frías que en funciones de diputado federal del PRI hizo lo imposible por desaforar del gobierno del Distrito Federal a Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué hay entonces detrás de la postura que levantó las sospechas en torno a una “injerencia” extraña en Morena y que es analizada con pinzas por la cúpula de la Cuarta Transformación? El diagnóstico no deja fuera, por principio de cuentas, las posibles “redes de penetración” del gobernador Quirino Ordaz quien blasona que mantiene el control de algunos diputados locales y a dos legisladores federales morenistas, los cuales, es probable, que “ya no agarren nada” y que por esa razón operarían al interior de Morena generando escándalos y pleitos.

Todo indica que el pronunciamiento se fraguó y que se decidió detonar el 9 de enero luego de que llegó al Tercer Piso la versión de que Rubén Rocha no se dejaría ganar por ningún motivo la elección y de que había dialogado con algunos personajes que quedaron inconformes con su postulación comentándoles que recibiría el apoyo del PAS que, cálculos más o cálculos menos, significarían alrededor de 250 mil votos duros que le ayudarían a arrasar en las urnas a cualquier candidato de la alianza PRI-PAN-PRD.

Las Universidades controladas por el PRI 

Todo indica que todo se prefabricó muy a la ligera y de que se les revirtió. Uno, porque las dos figura que encabezaron el desaguisado, la Senadora Imelda Castro Castro, del establo de René Bejarano -El Señor de las Ligas- y Guillermo -El Químico- Benítez, alcalde de Mazatlán, no son un dechado de virtudes políticas; y Dos, porque se metió en el argumento de la “no a la alianza” a la Universidad Autónoma de Sinaloa, cuando son precisamente Rubén Rocha y AMLO quienes conocen a la institución, el esfuerzo que se realiza para mantenerla en los primeros lugares de la excelencia académica y la tarea que se desarrolla para que no se convierta en instrumento de agitación ni de choque contra el gobierno federal.

No fue casual de que quienes desde el exterior le apuestan a que no se concretice la alianza Morena-PAS, siguiendo el guión o sketch de la trama, de inmediato salieran a satanizar la participación política externa de universitarios con el PAS, sin criticar la activación de universitarios en el PRI, PAN, PRD y otros partidos, apresurándose a circular una declaración del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre las instituciones de educación superior, el respeto a la autonomía, la administración honrada del presupuesto, austeridad republicana y el control de las casas de estudio.

Pero la crítica no impactó porque días antes, en diciembre para ser precisos, el presidente Andrés Manuel López Obrador y la SEP en reconocimiento a la UAS, a su trabajo por el rescate económico, financiero y administrativo, por seguir las reglas de la austeridad republicana, ordenó entregarle a la institución recursos adicionales para el pago de su última quincena de diciembre. Quien participó en las negociaciones en apoyo al alma mater fue el propio Senador Rubén Rocha Moya al lado del rector Juan Eulogio Guerra Liera.

Donde sí impactó la declaración del presidente López Obrador fue en las Universidades controladas por Quirino Ordaz Coppel, en la Universidad Autónoma de Occidente, operada por priistas; en la UAIM, donde un grupo de académicos libra una lucha intestina y externa por sacudirse la injerencia del gobernador en el proceso de la sucesión rectoral. Causó también “temblorina” en el Conalep, Cobaes, Itasin, Escuela Normal Experimental de El Fuerte, y otras más considerados reductos o agencias de colocaciones de la clase políticas del PRI.

La popularidad de los diputados 

En la reunión a la que fueron convocados el 23 de diciembre para dar a conocer quién sería el candidato de Morena en Sinaloa, el dirigente del partido, Mario Delgado Carrillo, indujo la posibilidad de la alianza con el PAS, la cual fue respaldada por Jesús Estrada Ferreiro, Gerardo Vargas y Rubén Rocha Mota; minutos después Mario Delgado sacó cuentas de que con los grupos que no han sido capaces ni de ponerse de acuerdo para instalar el Comité Directivo y los Comités Municipales de Morena, sería imposible ganar una elección estatal en Sinaloa.

Después del pronunciamiento, se sacó en conclusión de que la Senadoras Imelda Castro Castro se cocina aparte pues ella tiene asegurado el cobro de sueldos o dietas hasta el 2024, y de que es necesario de que Morena evalúe si la popularidad, consenso o arrastre del alcalde Guillermo Benítez Torrez y de los diputados federales Yadira Santiago Marcos, Merary Villegas, Lucinda Sandoval e Iván Ayala, y los legisladores locales Beatriz Adriana Zárate y Victoria Sánchez, es suficiente o no para que ganan, uno en Mazatlán, y otros en sus respectivos distritos.

No es fortuito de que quienes se alimentan del presupuesto publicitario del Tercer Piso (del gobierno estatal) redoblen sus trabajos de publicidad y propaganda para intentar demonizar cualquier tipo de pacto o alianza y hacer caer cualquier candidatura común que garantice el triunfo del candidato de Morena al gobierno del Estado. Con desfachatez argumentan: “Lo que en realidad se quiere es evitar la consumación del dúo pasmorenista”.

La tenebra del gobernador 

Para terminar: Si se parte del entendimiento de cómo inició el “pronunciamiento” y se encadenan los sucesos y si se analiza cómo se maneja mediáticamente el caso, se determina que es Quirino Ordaz Coppel el más interesado en derrotar anticipadamente a Rocha Moya, evitando a toda costa el apoyo del PAS, de que el gobernador le meterá dinero del erario para que “abunden las críticas”; de que hay una corriente de morenistas que por la vía de la presión, se hacen notar para que se les tome en cuenta en el nuevo reparto de candidaturas; de que a los morenitas les falta oficio político dado que el pronunciamiento fue una especie de harakiri, un bumerang.

Hay que voltear al Tercer Piso, ahí, al despacho principal, donde el gobernador Quirino Ordaz Coppel teje la tenebra y se retuerce de la risa….

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